domingo, 25 de septiembre de 2016

El miedo a la libertad y al combate político

La obra El Miedo a la libertad del psicólogo social Erich Fromm ayuda a entender el porqué la mayoría de un pueblo es capaz de apoyar a un gobernante autoritario que le quita la libertad. La razón radica en una serie de eventos que configuran un sistema al que yo llamo “dinámica del miedo”. Éste tiene su origen en un entorno de miseria en que el pueblo vive, en donde difícilmente satisface sus necesidades básicas como alimentación, y hace que los ciudadanos se vean obligados a ejercer ciertos oficios para ganarse el sustento diario, sin que los mismos se correspondan muchas veces con su vocación y talento. ¿Tendrá éxito profesional una persona con talento y vocación para la medicina, si en lugar de ir a la universidad a estudiarla debe trabajar como mecánico para ganarse el sustento diario? ¿Puede una niña soñar con crecer y ser bailarina, si debe ir a lustrar zapatos ajenos para ganarse el pan? ¿Puede un niño ir a la escuela sin desayunar? Esto último puede ser factor para la deserción escolar, lo cual aunado a un sistema educativo deficiente serían a su vez causas para que el pueblo no obtenga las herramientas materiales e intelectuales que le permita descubrir y desarrollar sus talentos para triunfar en la sociedad (en lo personal y económico), y así darle sentido a su vida. Bajo esas condiciones, ese pueblo degenera en individuos que no logran hacer de su vida lo que quieren, lo que más les llena.

Paradójicamente ese entorno de miseria tiene como autores a una serie de gobiernos elegidos de forma democrática por votación popular, dentro de un sistema de perfecta separación de poderes; pero que no son capaces de darle a la gente un mejor ambiente que le permita cumplir sus sueños. Si bien cada uno de nosotros somos dueños de nuestro destino, dicen, el entorno también influye. ¿Los ciudadanos son libres en esa etapa de gobierno democrático? Sí, todas las personas pueden elegir a sus gobernantes, nunca el gobernante les obliga a pensar cómo él quiere, ni les dice a los grandes empresarios qué bienes producir en el mercado, ni los obliga a vender sus mercancías a precios considerados injustos para ellos.
Pero las personas que no pertenecen al grupo de grandes empresarios ven con recelo una situación que ellos consideran injusta: el gran empresario coloca precios “exorbitantes” a los bienes que el pueblo obrero produce, y el sueldo que éste recibe de su patrón a cambio es insuficiente para comprar los bienes que él mismo fabrica. Todo eso sucede bajo la venia del gobierno electo democráticamente. El resultado de tal situación es un pueblo rencoroso, que culpa a un sistema democrático artífice de un entorno que le impide cumplir sus metas, y le impone en cambio hambre y miseria. Así, los ciudadanos piensan que los gobernantes y los empresarios son demasiado libres para hacer con la economía lo que quieren, para su beneficio propio y en perjuicio del pueblo de los sectores bajos. Y entonces la libertad le genera miedo al pueblo.
Y ese miedo se vuelve útil para un gobernante autoritario, que promete crearle al pueblo un nuevo entorno que le provea las herramientas para cumplir sus sueños. Dicho gobernante querrá ir más allá; llevar de la mano a los ciudadanos y decirles cuáles deben ser esos sueños, cuándo y cómo deben cumplirlos; decirles además cómo, cuándo y qué pensar; asegurarles sus tres comidas del día, solo sí piensan como él piensa, si hacen lo que él diga. Toda esa seguridad y certidumbre a cambio de la sumisión total.
El gobernante piensa también que los empresarios e industriales son demasiado libres, y entonces decide señalarles el precio en que ellos deben vender su producción, el cual consideran injusto, y además decide quitarles sus empresas, cuyo control le entrega a un pueblo pobre para cumplirle su promesa dada. Pero el pueblo carece de la formación intelectual para gerenciarlas gracias al pasado del gobierno democrático que le tocó vivir. Debido a todo eso las empresas e industrias colapsan.
Todo conlleva al quiebre del aparato productivo y por ende al quiebre del sistema económico. Como el gobernante decide que el empresario debe vender su producción a un precio “injusto” por debajo de su costo de producción, sencillamente éste no tiene ninguna motivación para producirla, y comienza la materialización de la escasez de bienes, siendo el de alimentos y medicinas los que más se notan; y la escasez da paso a la elevación de la inflación a niveles nunca antes vistos; porque una disminución de la oferta ante una demanda que se mantiene igual, el aumento de los precios es la consecuencia segura. El gobierno decide erróneamente que la forma de combatir la inflación es atacando sus consecuencias y no solventando sus causas, por lo que decide aumentar los sueldos creyendo que así mejora el poder adquisitivo del pueblo. De esa forma, eleva el monto no solo de los salarios, sino de las pensiones y todo tipo de ayuda social proveniente del sector público. ¿De dónde saca el dinero para el pago de dichos aumentos de sueldo de los empleados del sector público y de las ayudas sociales? De donde no debería hacerlo. Si la producción empresarial e industrial se reduce, también se reduce los ingresos públicos por el cobro de impuestos, por lo que las finanzas del gobierno cada vez serás insuficientes para mantener el ritmo del gasto público por esta vía, por ello deberá recurrir a la impresión de dinero sin respaldo real, a través del respectivo Banco Central. El financiamiento del gasto público a través de la impresión de dinero sin respaldo (vale decir, dinero que no proviene del ingreso por exportación de productos de empresas del Estado, ni de los impuestos porque no hay producción de donde obtenerlos), conlleva inevitablemente al aumento de la inflación, porque incrementa el poder adquisitivo del ciudadano, ante la misma oferta limitada ya mencionada. El bienestar social es solo momentáneo entonces.
Ahora el pueblo se hunde en una miseria peor que aquella que el gobernante autoritario prometió eliminar. Mientras todo eso sucede, el gobernante autoritario tiene tiempo para colocar a sus principales aliados a dirigir los poderes públicos del Estado. De esa forma todos los poderes públicos funcionan como uno solo, para sostener al gobernante autoritario en el poder, el cual no está dispuesto a dejar por la vía de elecciones. Una vez que el pueblo reacciona y se da cuenta de su peor situación, ya no será tan fácil revertirla. La miseria arropa ahora no solo al pueblo pobre sino también a los grandes empresarios. Pero el pueblo pobre siente que ahora hay igualdad; el empresario que alguna vez lo humilló está ahora a su mismo nivel de miseria, no tienen libertad pero hay igualdad y eso lo consuela. El gobierno por su parte, culpa a los empresarios y asegura que la actual situación de miseria es culpa de una conspiración de ellos para acabar con su gobierno. Si la ciudadanía le cree o no, depende de la capacidad de los sectores de la oposición política para hacerle entender al pueblo las verdaderas causas de la miseria.
Entonces hay en todo esto un círculo bastante vicioso: el gobierno crea un entorno de miseria, este entorno genera un sistema educativo deficiente y deserción escolar, lo que a su vez produce ciudadanos sin herramientas para desarrollar talentos, la carencia de talentos desarrollados contribuye a que cada individuo no logre el éxito económico y personal. Todo eso le produce al pueblo miedo a la libertad (el gobierno y los empresarios usan la libertad para hundirlos en la miseria), el miedo los lleva a buscar protección en un gobernante autoritario socialista, y eso conlleva a reforzar el entorno general de miseria.
Se parece mucho a la Venezuela del siglo XXI ¿no? En efecto así es, se parece a la Venezuela del siglo XXI y a cualquier otro país regido por un gobierno socialista. Si las cosas son tan claras, si ya hay experiencias en la historia sobre estos fenómenos políticos ¿Por qué siguen sucediendo? ¿Qué hacer para salir del desastre?
Entre las causas de que siga sucediendo se cuentan:
·         Lo expresado en la trillada pero brillante frase celebre: "El pueblo que no conoce su historia esta condenado a repetirla". De nuevo el deficiente sistema educativo se hace presente; yo no recuerdo que en la escuela secundaria, en mis clases de historia universal, se me haya enseñado nada parecido a los peligros del socialismo, regímenes totalitarios, ni nada parecido. ¿Sabe el pueblo de las clases más bajas en Venezuela que lo que sucede ahora, alguna vez sucedió en un país que una vez existió y que se llamó la Unión Soviética? ¿Tiene la culpa el pueblo no saberlo? Seguramente no lo sabe, y no tiene culpa por no saberlo, si no se lo enseñaron en la escuela cuyos padres, con sus impuestos, pagaban por el servicio educativo (aunque el gobierno insista que es gratuito).
·         Un pueblo con miedo a la libertad por los motivos ya mencionados.
·         Un Fuerza Armada cómplice. Los gobiernos autoritarios se sostienen por el poder de la fuerza de las armas, una vez que pierden el apoyo popular. Suben el sueldo de los oficiales de la Fuerza Armada y le procuran tantos privilegios, que los oficiales se sienten demasiados cómodos con el régimen. Aunado a eso, el gobierno permite los privilegios de sus camarillas manejando los poderes públicos, como el Consejo Nacional Electoral, con los efectos perversos que todos conocemos.
¿Qué hacer entonces?
Conociendo las causas se puede saber cómo resolver el problema.
·         A largo plazo:
Planear una reforma educativa sobre todo en los programas de historia para dar a conocer ese pasado que no debe repetirse.
·         Mediano y corto plazo:
Es urgente que los partidos políticos promuevan en una campaña análoga a un proceso evangelizador, en este caso, un proceso de culturización política en los barrios de los confines más alejados del país. Eso con el fin de dar a entender todo lo anterior expuesto a las personas de las clases bajas. Debe hacerse en un léxico que puedan comprender aquellas personas que no entienden, ni tienen por qué entender, las nociones más básicas de economía y política. En vez de los partidos políticos presumir de su “cultura política” por twitter, y de la sociedad civil insultar a los partidarios del chavismo tildándolos de ignorantes, sería más productivo tomarlos del hombro y explicarles las verdaderas causas de la crisis como si fueran niños de diez años, hasta que lo entiendan. ¿Creen que si lo entienden seguirían apoyando al gobierno? Chávez se encargo de llenarles la cabeza con su versión de la historia, de una manera que un niño de diez años podría entenderlo, y le creyeron ¿Por qué los opositores no pueden hacer lo mismo, sin que impere en esa explicación una jerga pomposa y académica que cause recelo y distancia entre el emisor y receptor del mensaje? ¿Podrá más la arrogancia que la humildad en el opositor?
·         Corto plazo: citando a uno de mis héroes de televisión favoritos que no necesita presentación: “Si no puedes vestir la piel del león, entonces viste la del Zorro”. Y esto es efectivo si se quiere resquebrajar la base sobre la que se mantiene el gobierno luego de perder el apoyo popular; la Fuerza Armada. Para derrotar al enemigo debe entenderse que en la unión está la fuerza, la fuerza propia, pero en cuanto al enemigo es necesario aplicar la máxima: divide y vencerás. Esto significa dividir las lealtades de la Fuerza Armada con respecto a Maduro, ya que lo debilitarían. Hay que entender de una vez por todas, que la Fuerza Armada es la que decide que haya democracia. Los presidentes asumen el gobierno luego de ganar las elecciones, porque así lo permite la Fuerza Armada, por muy duro que suene, pero el poder no reside en el pueblo, suena muy bonito muy idealista, pero es un cuento de hadas. Luego de ganar una elección, el candidato gobierna porque a la Fuerza Armada le da la gana, siempre ha sido así, ya sea por su formación cívica respetuosa de las valores democráticos, o por conveniencia, y estamos claros que actualmente en Venezuela, la Fuerza Armada respalda a Maduro por conveniencia (la de sus bolsillos). Lograr que ésta le retire su apoyo, o por lo menos dividir dicho apoyo pasa por lograr que sus oficiales sientan que les conviene más un cambio de régimen, que continuar con él. En el momento en que pierdan sus privilegios, que el precio del petróleo no les permita seguir gozando de sueldos millonarios u otro factor sobrevenido suceda, en ese momento podría suceder, y entonces la Fuerza Armada actuaría para que el TSJ deje de bloquear las funciones de la Asamblea Nacional, y obligaría al CNE a que haga su trabajo para salir de Maduro por la vía del voto. Pero eso implicaría quedarse de brazos cruzados quién sabe por cuánto tiempo, si es que eso sucede.
¿Podría la oposición presentarle una mejor oferta a la Fuerza Armada que la que ofrece Maduro? Un soborno, una promesa de mejores sueldos, privilegios y mejor situación en un eventual gobierno de la oposición, si la Fuerza Armada lo permite y promueve. Esto depende de la capacidad financiera de la oposición para dar sobornos, pero el gobierno, que aunque bajen los precios del petróleo, tiene capacidad financiera aún es muy grande para llenar los bolsillos de la Fuerza Armada. Las promesas de la oposición dependen de su capacidad de negociación, su creatividad, que por lo visto, no ha sido nada convincente para los oficiales castrenses.
Vestir la piel del zorro en lugar de la del león ¿cómo?
Incursionando en la política negra, intrigas, chantajes. Parece que no queda de otra. Atacar los puntos débiles de cada uno de los individuos que componen la Fuerza Armada, después de todo, los oficiales militares son hombres y mujeres con debilidades igual que todos. Infiltrarse, obtener de ellos videos comprometedores, cuya amenaza de revelación tenga la suficiente fuerza como para doblegar la voluntad de los actores en cuestión, puede ser una forma idónea para por lo menos lograr que se abstengan de proteger al régimen.
Una experiencia de un hecho similar la tenemos en el famoso caso de los llamados “vladivideos”. Estos fueron un conjunto de videos que Vladimiro Montesinos, asesor principal de Alberto Fujimori y Jefe del Servicio de Inteligencia Nacional, hizo. En ellos se hizo grabar él mismo con videocámaras ocultas ofreciendo sobornos a diferentes actores políticos de Perú. La intención era tener un arma para al chantaje posterior de quienes sobornó (luego de distorsionar su propio rostro con tecnología del caso para no incriminarse a él mismo). La infiltración de dichos videos y su salida a la luz pública significaron la casi inmediata salida del poder del gobierno autoritario de Fujimori y su definitiva ruina política. ¿Es posible hacerlo con los principales actores colaboradores de Maduro, incluso con él mismo? ¿Se pueden obtener videos como pruebas de sus actos de corrupción que destruyan las bases de su poder? Todo es posible, pero su probabilidad depende de la capacidad de infiltración de los actores de la oposición. Necesitarían sobornar a actores cercanos a Maduro para llegar a él, y además de eso necesitan valor, un “guáramo” que ningún opositor ha demostrado, una astucia de zorro que ninguno ha tenido, y una incursión en la política “sucia”, que muchos han querido evadir, argumentando tal vez que eso sería descender el mismo nivel del régimen que combaten, pero en realidad se trata de falta de guáramo. La oposición parece no entender que en política el fuego no se combate con agua, porque el fuego es tan fuerte que la evapora, sino con otro fuego de mayores dimensiones que lo absorban y lo diluyan.

El Azulejo

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