jueves, 11 de agosto de 2016

¡Viva Chávez! por Albert Sánchez

Es bien sabido que emitir opiniones políticas, aún e ciertamente están presentes, no es propio de mí, sin embargo, en vista de los actuales acontecimientos, he de admitir que he alcanzado un límite.

Tal vez publicar una queja, o una percepción personal por este medio sea simplemente una acción infructuosa, cuyo alcance estará limitado justamente a aquellos que me conocen pero, de alguna forma, como humanos, como personas que sufrimos a diario, debe existir una manera de desahogarse.

Como personas, nuestra individualidad está siendo continuamente vulnerada. Nuestra salud, nuestra calidad de vida, pisoteada, objeto de burlas por parte de aquellos que actualmente ostentan el poder. Mismo poder que, tal vez olvidan, fue concedido por nosotros.

Días enteros sin electricidad y sin agua. Las panaderías cerradas por falta de harina. Las farmacias, por falta de medicinas. Los bancos, por falta de energía. Mercados sucumbiendo ante la inflación que imposibilita a las personas obtener algo tan básico como es el alimento. Colas de 8 horas para comprar 2 frascos de salsa de tomate. Ir a pie por kilómetros dado que no hay transporte, por la ausencia de simples cauchos.



Veo mi universidad, la que en dos años me ha acogido y de la cual tengo un gran cariño, caerse a pedazos. Veo a los profesores que han sido grandes amigos, consejeros, sufrir porque, más que un sueldo miserable, simplemente no les pueden pagar porque no hay dinero. Veo a mis compañeros debatir su educación porque entre los cortes de luz y las carencias, no hay forma de estudiar de forma plena. Y por encima de ello, vi como nos dispararon sin piedad, como la Guardia Nacional Bolivariana nos atacaba, lanzaba bombas lacrimógenas, no solo a los estudiantes, sino a cualquiera que se encontrase en la calle, por el simple hecho de protestar por condiciones mínimas de funcionamiento. Por el respeto que nos merecemos.

Mi país se derrumba. Mis amigos, mi familia, pasan hambre. Duermen preguntándose qué harán el día siguiente para sobrevivir. Se nos va la vida por un grupo de personas que no nos ven como más que simples votos en temporada de elecciones. ¿Hasta cuando tendremos que pasar por esto? ¿Cuando alzaremos nuestra voz para recobrar la libertad que día a día nos está siendo quitada? Ya es tiempo de actuar, de forma consciente, sin egoísmo, entendiendo que el bien de todos es el bien propio, que si nos unimos lograremos nuestra meta. Ya es tiempo de revelarnos ante aquellos que nos desangran.

Espero que podamos salir de este hoyo en paz, pero si el camino para ser libres es pelear, que así sea.

Albert Sánchez

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